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DE EXPRESIDENTE A IMPUTADO

Durante años, José Luis Rodríguez Zapatero fue el político español que más hizo por blanquear internacionalmente la imagen del régimen de Nicolás Maduro. Lo defendió en foros internacionales, facilitó negociaciones, sirvió de puente entre Caracas y el mundo. Muchos se preguntaban por qué. Hoy, la justicia española empieza a dar respuestas.
Y las respuestas son incómodas.



El caso Zapatero no nació de la noche a la mañana. Lo investigó durante seis años el periódico digital español The Objective, cuyo director, Álvaro Nieto, fue mi invitado en el más reciente episodio de ¿Qué pasó con lo que pasó? Seis años de seguir el dinero, de reconstruir redes de empresas fantasma, de documentar lo que parecía imposible: que un expresidente de gobierno europeo pudiera estar implicado en un esquema de corrupción con ramificaciones en Venezuela, China y los mercados de petróleo sancionado.
El detonante judicial fue el caso Plus Ultra: una aerolínea de capital venezolano que recibió 53 millones de euros del gobierno español durante la pandemia, en concepto de rescate público. El problema es que Plus Ultra no cumplía los requisitos legales para recibirlo. Y según la justicia española, parte de ese dinero habría llegado, a través de una red de sociedades opacas, a manos de Zapatero y sus hijas.
Los cargos que enfrenta son tres: tráfico de influencias, falsificación de documentos y lavado de dinero.

MÁS QUE UN RESCATE: EL RASTRO DEL PETRÓLEO SANCIONADO

Pero el caso va mucho más allá de una aerolínea. Lo que emerge de la investigación es el perfil de Zapatero como intermediario activo entre el régimen de Maduro y empresas interesadas en comprar petróleo venezolano sancionado. Un negocio ilegal, multimillonario, y que según la investigación, contó con la participación de redes vinculadas a China.
Estados Unidos, Francia y Suiza han aportado pruebas a los tribunales españoles. Eso no es menor. Cuando tres países con sistemas judiciales independientes convergen en señalar a la misma persona, la hipótesis de la persecución política se vuelve insostenible.
A eso se suman las conexiones con el programa CLAP —el cuestionado esquema de distribución de alimentos del régimen venezolano —, con Álex Saab, el empresario colombiano que fue extraditado a Estados Unidos acusado de ser testaferro de Maduro, y con el escándalo conocido como Delcygate: 40 maletas con las que llegó Delcy Rodríguez a España y cuyo contenido, según las acusaciones, incluía mucho más que equipaje.
Y luego está el oro venezolano. Esa historia todavía no tiene todos sus capítulos escritos.



¿QUÉ SABÍA PEDRO SÁNCHEZ?


Zapatero y Sánchez no son figuras independientes dentro del Partido Socialista Obrero Español. Son aliados políticos con una relación documentada y pública. Zapatero ha sido el gran operador de Sánchez en España y en el ecosistema de la izquierda latinoamericana.
La pregunta sobre la responsabilidad del gobierno de Sánchez en todo este entramado no es retórica. Es judicial. Y es política. ¿Cuál era la urgencia de rescatar a una aerolínea extranjera pequeña? ¿Qué recibieron a cambio? Hasta ahora, Sánchez ha resistido los escándalos con una estrategia probada: atacar a los medios, descalificar a los jueces y negarse a convocar elecciones anticipadas. ¿Cuánto tiempo más puede sostenerse?



EL PRECIO DE MIRAR HACIA OTRO LADO

Lo que el caso Zapatero revela es algo que va más allá de un individuo o de un partido político. Revela el costo real de permitir que los gobiernos democráticos hagan negocios con regímenes autoritarios bajo el paraguas de la “diplomacia” y el “diálogo”.
Durante años, Zapatero fue recibido como estadista en Caracas. Durante años, sus viajes a Venezuela fueron presentados como gestos de buena voluntad de un hombre de paz. La prensa crítica que señalaba las contradicciones era descalificada. Los periodistas que investigaban eran ignorados o atacados.
Hoy, seis años después de que The Objective comenzara a tirar del hilo, la justicia tiene en la mira a uno de los expresidentes más influyentes de la historia reciente de España.
La lección es clara: el dinero siempre deja rastro. Y los periodistas que se obsesionan con seguirlo, aunque tarden años, eventualmente llegan a algún lugar.
Todavía hay que seguir el rastro del dinero.

Este artículo está basado en el episodio de ¿Qué pasó con lo que pasó? del 30 de mayo de 2026, con la participación de Álvaro Nieto, director de The Objective.
Ver el episodio completo: https://www.youtube.com/watch?v=q7RwJQupIgs&t=3s