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“En México vamos a terminar eligiendo entre el autoritarismo o la democracia”

“AMLO DEJA UN LEGADO DE INSEGURIDAD, CORRUPCIÓN Y CATÁSTROFE EN EL SECTOR SALUD”, ASEGURA EL PERIODISTA CARLOS LORET DE MOLA.

En diálogo con mi programa ¿Qué pasó con lo que pasó?, el periodista Carlos Loret de Mola, quien ha denunciado los escándalos de corrupción del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, dice que el mandatario no entrega un país mejor y que la candidata oficialista Claudia Sheinbaum no va a ajustar cuentas con el pasado.

Los próximos días serán cruciales para México, que definirá su futuro político en las urnas el próximo 2 de junio cuando cerca de 97 millones de votantes elegirán al sucesor del presidente Andrés Manuel López Obrador, AMLO, y 20.000 cargos públicos entre ellos 128 senadores y 500 diputados. 

El país decidirá si cambia de rumbo o continúa por la senda trazada por López Obrador, quien llegó al poder en 2018 por la coalición Juntos Haremos Historia, integrada por los partidos de izquierda Morena y del Trabajo, y el Partido Encuentro Social.

Las dos principales aspirantes para sucederlo son la candidata oficialista Claudia Sheinbaum y la opositora Xóchitl Gálvez por lo que es muy probable que, por primera vez, México sea liderado por una mujer. Hasta ahora, la favorita en las encuestas es Sheinbaum, quien intenta asegurarse una victoria aprovechando el alto índice de aprobación de López Obrador.

En mi programa ¿Qué paso con lo que paso?, que pueden seguir en Youtube y suscribirse en PatriciaJaniotvideos, dialogué recientemente con el periodista Carlos Loret de Mola quien, junto con su equipo de investigación, ha denunciado varios de los mayores escándalos de corrupción de este gobierno. 

Loret de Mola, quien ha trabajado en diversos medios y actualmente dirige Latinus, un proyecto de streaming, hizo un balance de los seis años de López Obrador al frente de México. Dijo que el presidente no entregó un mejor país y, por el contrario, dejó un legado de inseguridad, de creciente corrupción y una catástrofe en el sector salud. En la pandemia, México fue uno de los cinco países del mundo con un elevado número de muertos, cerca de 800.000, de los cuales 300.000 fallecieron por negligencia del gobierno, a lo que se sumó el desabastecimiento de medicamentos y la crisis en los hospitales.

“En el tema de la corrupción, que fue una bandera de campaña de López Obrador, entregó peores cuentas de las que recibió. Los grandes proyectos emblemáticos del sexenio están manchados por la corrupción de sus propios hijos, Andrés y Gonzalo López Beltrán, Andy y Bobby, como se les conoce ampliamente en México”, dice Loret de Mola.

En materia de inmigración, el mandatario hizo una jugada política al poner a las órdenes de Estados Unidos 26.000 soldados mexicanos en puestos de la frontera para contener a los miles de migrantes que llegan al país. “El gobierno se alineó con lo más duro de la política migratoria de Estados Unidos a cambio de que ese país cerrara los ojos frente a los avances anti institucionales, antidemocráticos y autoritarios a lo largo de este sexenio”.

No obstante, al presidente se le reconoció el manejo de la economía – el Producto Interno Bruto (PIB) creció 3,2% y la inflación llegó a 4,66% en 2023-, no cayó en la tentación de los gobiernos populistas de imprimir billetes, continuó con el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos y cumplió con los programas sociales, entregando mucho dinero a los más necesitados, lo que permitió disminuir la pobreza, aunque no bajó los índices de pobreza extrema, dice el periodista.

Corrupción rampante

Indiscutiblemente, uno de los hechos que más ha permeado la administración que está terminando es la corrupción rampante, que ha sido denunciada en innumerables ocasiones sin que haya resultados porque los órganos de justicia y fiscalización están cooptados por el gobierno.

Foto: Presidencia de México

Uno de los casos emblemáticos fue el de un funcionario del gobierno que tenía 23 casas y tres empresas que no los había incluido en su totalidad en su declaración patrimonial. Estos activos no los podía justificar una persona que ha vivido de la política. Además, se revelaron videos de los hermanos del presidente, Pío y Martín Jesús López Obrador, recibiendo dinero en efectivo por parte de un exfuncionario público.

Loret de Mola destapo otros escándalos relacionados con los hijos del mandatario y de su círculo de amigos, que de un momento a otro se convirtieron en multimillonarios contratistas de proyectos del gobierno. “Los hijos se volvieron unos traficantes de influencias, unos coyotes como se dice en México”, aseguró el periodista, quien dijo que los amigos de los hijos del presidente López Obrador comenzaron como empresarios medianos, que a lo mejor tenían un par de ferreterías en Tabasco, y de pronto se volvieron multimillonarios al obtener contratos por miles de millones de dólares para distribuir medicinas, para el Tren Maya, que ha sido una devastación ecológica, para la refinería Dos Bocas, que está haciendo el gobierno.

Otra de las denuncias que salieron a la luz pública fueron las irregularidades en los programas para entregar alimentación a los pobres, en los que se encontró desvío de recursos cercanos a los 1.000 millones de dólares. 

Loret de Mola dijo que estos y muchos casos más no han sido investigados, no han terminado en sanciones porque el presidente López Obrador fue el que puso al fiscal y tuvo a un presidente de la Suprema Corte de Justicia cuatro años que hoy es vocero de la campaña presidencial del oficialismo. A ello se suma la mayoría que tiene el gobierno en el Congreso, lo que llevó al mandatario a acumular mucho poder.

“Llegan al poder con la izquierda y roban con la derecha”, dijo el comunicador, quien lamentó que el periodismo no haya logrado desmontar el mito de los dirigentes populistas en México y en muchos otros países.

Mujeres al poder

Para las elecciones del 2 de junio, a pesar de los escándalos de corrupción, puntea Claudia Sheinbaum, exjefa de Gobierno de la ciudad de México. Para Loret de Mola ésta paradoja se puede atribuir a que el mandatario construyó una narrativa exitosa de los fracasos de los gobiernos del pasado, entre ellos el de Enrique Peña Nieto, recordado por el caso del asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Muchos mexicanos piensan que, aunque López Obrador es mal presidente, el país ha tenido peores mandatarios.

Foto: Redes Claudia Sheinbaum. La candidata en un mitín.

La oposición mexicana ha tardado en reconstruirse y presentar una alternativa que no se sienta como una vuelta al pasado sino como una apuesta por el futuro. Por eso la candidata morenista tiene una posición de ventaja en las encuestas. “No vamos a ver a Sheinbaum ajustando cuentas con el pasado. López Obrador seguirá teniendo una enorme influencia en un posible gobierno de Sheinbaum porque la candidata no tiene ni la potencia política, ni la capacidad, ni el carisma, ni la empatía para arrebatarle ese liderazgo a López Obrador”, aseguró el periodista.

El gran interrogante es qué va a pasar en el Congreso. Si es una elección muy cerrada posiblemente habrá una oposición que le pueda hacer contrapeso al gobierno, pero si es abierta Sheinbaum pondrá en marcha una agenda de destrucción institucional de la democracia mexicana con el fin de la autonomía del poder judicial, de las instituciones electorales, con ataques sistemáticos a la prensa y desmantelamiento de los organismos de la sociedad civil. Es decir, continuará lo que López Obrador no terminó de hacer para acabar con los contrapesos.

“Vamos a terminar eligiendo entre autoritarismo y democracia. Es tremendo lo que se está definiendo en México”.

Esta es la cruda radiografía que hizo Carlos Loret de Mola en ¿Qué pasó con lo que pasó? al analizar el sexenio del mandatario saliente. La síntesis es que los mayores lunares de la gestión de López Obrador son los números alarmantes de violencia, con más de 170.000 muertes violentas, según cifras oficiales. El otro balance desastroso fue la lucha contra la corrupción, una promesa incumplida y una mentira porque fue alentada desde los esquemas más cercanos al propio gobierno. Los escándalos se dieron sin que la justicia operara con eficacia y sin que se dieran contrapesos o se determinaran responsabilidades políticas desde el Congreso.

Sin duda, una parte de los mexicanos más vulnerables ha visto una mejoría en sus vidas. Hasta los observadores más críticos le reconocen al presidente mexicano un avance en la lucha contra la pobreza.

Lo preocupante es que la nueva presidenta, de confirmarse lo que anticipan las encuestas, acumularía un inmenso poder y ese escenario en un gobierno populista representa una amenaza para la democracia, para el ejercicio transparente de la justicia, para la práctica del periodismo crítico e independiente y para toda una sociedad que espera que sus instituciones funcionen.

No es difícil pasar del populismo al autoritarismo para terminar en una especie de dictadura, en un régimen sin garantías, disfrazado de democracia. Esperemos que no sea el caso del próximo gobierno de México, que tendrá su primera mujer presidenta. Y eso hay que celebrarlo con el beneficio de la duda.

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