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Peligro. Material Radioactivo (segunda parte)

Felipe regresó a Nueva York tras sus vacaciones en Colombia a comienzos de 2016.  Volvió preocupado con el deterioro mental de su amiga Liliana Laserna.

Incrementó el contacto telefónico cuando se enteró de la muerte en un accidente de tránsito en julio de ese mismo año del hermano de Liliana, el ex senador Juan Mario Laserna Jaramillo.

Para la época los líos entre hermanos por la herencia que había dejado su padre Mario Laserna Pinzón tras su muerte en 2013 venían acumulándose y ya habían pasado a la agresión física y a los medios de comunicación.

En esta entrevista algunos años antes de su muerte, el senador Juan Mario Laserna cuenta cómo 4 hermanos llevaban  varios años peleando con su hermana mayor Dorotea Laserna y cómo dos de sus hermanas habían demandado a Dorotea por la repartición de varias fincas y terrenos en el Tolima.

Felipe volvió a preocuparse casi un año después en junio de 2017 porque otra muerte enlutaba a los Laserna Jaramillo.  Se trataba del fallecimiento de la madre de Liliana; doña Liliana Jaramillo Jaramillo.

Pensó que la muerte de su mamá la afectaría aún más; al ser casi la única en la familia que todavía velaba por su bienestar.

Siguieron conversando cada tanto.  Felipe le ayudó a promocionar algunas obras de arte que Liliana tenía en Estados Unidos y de vez en cuando le respondía preguntas legales o compartían artículos sobre temas de interés común.

En una llamada en julio de 2018, cuando ya llevaban hablando unos 10 minutos, Liliana le cuenta a Felipe que su hija Jesseca Helene había muerto hacía un año a los 18 años de edad.   Felipe sorprendido, le reclamó por qué no le había contado cuando la llamó meses atrás  para saludarla tras la muerte de su mamá.  Liliana le dijo que se trataba de una gran tragedia que había que mantenerla en secreto para que otros  científicos pudieran seguir trabajando en busca de una cura para el autismo.

¿Pero qué pasó?  le preguntó Felipe.

Liliana explicó que la niña falleció durante el experimento médico al que la habían sometido junto a otros 9 menores.

Cuando Felipe que es abogado la increpó sobre la justificación que le habían dado los médicos del “experimento”,  Liliana respondió con una versión que parecía sacada de un libreto cinematográfico.  “Ante el fracaso del experimento y la muerte de 10 niños, le dijo, 3 científicos se suicidaron”.

Ante la gravedad de la situación, Felipe comenzó a contactar a algunos amigos comunes para indagar si estaban enterados de la muerte de la hija de Liliana.  No sabían nada. Después de varios meses, Felipe Montejo logró comunicarse con Catalina Laserna, la hermana de Liliana que vive en Boston.

Catalina, sorprendida, también desconocía la noticia.  No era de extrañarse.  Desde hacía tiempo las hermanas estaban distanciadas por disputas familiares en torno a la herencia de sus padres; y en particular; porque Liliana, cuenta Felipe, nunca le perdonó a su hermana Catalina su iniciativa para que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar interviniera y le quitara temporalmente la custodia de su hija Jesseca Helene.

Catalina había alertado al ICBF a raíz de una fotografía que tomó un trabajador de la finca en la que se veía a la menor amarrada a una silla.   Al parecer la niña sería víctima de otros abusos físicos.

Como consecuencia de la denuncia, Liliana Laserna Jaramillo  fue hospitalizada entre el 10 y el 29 de enero de 2008 en la clínica de salud mental La Inmaculada, ubicada en la carrera 7a  #68 – 70 en la capital colombiana.

Cuando Felipe que es abogado la increpó sobre la justificación que le habían dado los médicos del “experimento”, Liliana respondió con una versión que parecía sacada de un libreto cinematográfico. “Ante el fracaso del experimento y la muerte de 10 niños, le dijo, 3 científicos se suicidaron”.

A pesar de las diferencias y según el relato de Felipe,  Catalina se comunicó con Liliana para preguntarle por su hija.   La versión que Liliana le dio a su hermana fue muy diferente. Le dijo que la niña ya era mayor de edad y que había viajado a Chile.

Cuando Felipe se enteró de esta nueva historia no solo le recomendó a un abogado penalista sino que decidió comunicarse con la hermana mayor de Liliana y Catalina, Dorotea.

A ella también le manifestó sus preocupantes sospechas.

Dorotea le contó a Felipe que un conocido se había encontrado meses atrás con Liliana y su novio Camilo Fidel en un crucero por Egipto y que la habían visto llorar en numerosas ocasiones.   Liliana les contó que su hija había fallecido en un tratamiento por su condición autista.

Dorotea también le comentó a Felipe que ya había empezado a hacer algunas averiguaciones ante el ICBF para determinar el paradero de Jesseca Helene.

Felipe insistió en que todas esas historias sonaban no solo extrañas y delirantes sino muy graves.  Le dijo lo que pensaba: que el novio de Liliana era el responsable de la muerte de la niña y que creía que la vida de la propia Liliana corría peligro inminente.  Felipe Montejo le aconsejó a Dorotea que reportaran el caso de inmediato a las autoridades.

Ese mismo día, el 6 de febrero de 2019 Dorotea Laserna Jaramillo, a través de un allegado de la familia, presentó una denuncia penal ante la Fiscalía.

Los agentes de la Fiscalía comenzaron a investigar, interceptaron el teléfono de Camilo Fidel y en un par de meses lograron infiltrar a los pocos trabajadores de la finca en Sesquilé donde ambos vivían.

Uno de los campesinos dijo que creía que la niña había muerto en 2016 porque un día en noviembre de ese año observaron  cómo Liliana y Camilo hicieron una quema que tardó varias horas en uno de los lotes  de la hacienda.   En su relato dijo que Camilo Fidel les advirtió a los trabajadores que no se acercaran al lugar porque estaban realizando un experimento radioactivo que resultaba muy peligroso.

3 meses después de la denuncia y ante lo que los investigadores interpretaron como indicios de que Camilo Fidel estaría planeando deshacerse de Liliana,  el 9 de mayo la Fiscalía los citó a declarar y adelantó la orden de  captura de María Liliana Laserna Jaramillo con C.C. 51.625.575 de Bogotá y Camilo Fidel Pinzón Gómez con C.C. 79.865.650 de Bogotá.

La causa esta radicada en el juzgado cuarto de Zipaquirá, a cargo del juez José Alejandro Hoffman.

Liliana fue enviada a la penitenciaría del Buen Pastor y Camilo Pinzón se encuentra en la cárcel de Zipaquirá.  Ambos fueron imputados con el cargo de desaparición forzada de Jesseca Helene Laserna Jaramillo con C.C. 1.073.249.990 de Mosquera, Cundinamarca.

En la audiencia de imputación de cargos, tanto Liliana como Camilo se declararon inocentes.

Camilo Fidel les advirtió a los trabajadores que no se acercaran al lugar porque estaban realizando un experimento radioactivo que resultaba muy peligroso.

Tras su detención, Liliana Laserna pidió autorización para hacer su primera llamada.  Se comunicó con Felipe.  No se trataba de su amigo Felipe Montejo.  Esta vez quien respondió al otro lado de la linea fue Felipe López Caballero, hijo y nieto de presidentes de Colombia y el influyente empresario fundador de publicaciones Semana.

Liliana tenía su teléfono directo porque hacía unos años le había vendido un apartamento de 200 metros cuadrados contiguo al que habita Felipe López Caballero en un edificio en el barrio el Nogal.

Felipe López Caballero dice que el apartamento lo compró “regalado, porque esos son apartamentos muy viejos que hay que remodelar”.

Ante la falta de liquidez para atender las necesidades de salud de su hija, Liliana vendió esta propiedad a López Caballero en un edificio donde los compradores potenciales deben someterse a una investigación y deben ser aprobados por una muy selectiva junta de copropietarios.

La oferta de López Caballero por baja que fuera resultaba oportuna porque Liliana Laserna tenía problemas de liquidez y necesitaba el dinero para financiar sus gastos.

El día en que la privaron de la libertad, Liliana Laserna llamó a Felipe López para decirle que estaba detenida y que la estaban acusando de la desaparición de su hija.

Laserna también le contó a López Caballero que Jesseca Helene había muerto en Chile a donde la habían enviado para someterla a un tratamiento.

Le dijo que recibió el cuerpo de su hija y que la cremaron en Bogotá.

Las audiencias públicas de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento de Liliana Laserna y Camilo Fidel Pinzón Gómez se realizaron entre el 10 y el 13 de mayo.  Durante los testimonios brindados  se revelaron nuevas evidencias que podrían desencadenar en más capturas.

Espere mañana la tercera y cuarta entregas: “Salto en paracaídas” y “El único heredero”.

Nota:  Dorotea Laserna, hermana mayor de Liliana declinó ofrecer su versión de los hechos para este artículo.

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