{"id":801,"date":"2018-06-28T18:35:03","date_gmt":"2018-06-28T23:35:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.patriciajaniot.news\/?p=801"},"modified":"2025-04-22T00:00:09","modified_gmt":"2025-04-22T05:00:09","slug":"no-tuve-papa-el-mio-fue-un-director-tecnico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.patriciajaniot.news\/index.php\/2018\/06\/28\/no-tuve-papa-el-mio-fue-un-director-tecnico\/","title":{"rendered":"No tuve pap\u00e1, el m\u00edo fue un director t\u00e9cnico"},"content":{"rendered":"<p>Hay recuerdos de infancia que quedan grabados para siempre.<\/p>\n<p>Si escarbo bien en la memoria, las primeras im\u00e1genes que descubro en mi ni\u00f1ez son en blanco y negro. Mi familia sentada expectante frente al televisor en medio de la euforia y la tensi\u00f3n. Mi padre concentrado, comentando con alg\u00fan amigo, cada jugada. Todos en aquella salita de estar, cada tanto saltaban de emoci\u00f3n ahogados en la celebraci\u00f3n y el grito de GOL.<\/p>\n<p>Creo que antes de saber c\u00f3mo se llamaban mis t\u00edos o mis abuelos, yo sab\u00eda los nombres de Garrincha, Tostao, Jairzinho, y Pel\u00e9.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda 3 a\u00f1os. Se jugaba el mundial de f\u00fatbol en Inglaterra y lo visualizo como un momento importante; feliz, en el que la vida familiar se paraliz\u00f3 por esos d\u00edas en torno a un evento que generaba pasi\u00f3n entre todos los que me rodeaban.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el tiempo y luego vino el mundial del 70 en M\u00e9xico y de nuevo las jugadas de un equipo que parec\u00eda eclipsar al mundo. De la solemnidad de un culto al f\u00fatbol en el que no pod\u00edamos interrumpir ni atraversarnos frente al televisor, pas\u00e1bamos a los abrazos y los gritos de gol volv\u00ed entonces a escuchar esos nombres sonoros y pegajosos: Pel\u00e9, Tostao, Ribelino.<\/p>\n<figure id=\"attachment_812\" aria-describedby=\"caption-attachment-812\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/pele.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-812 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/pele.jpg?resize=480%2C340&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/pele.jpg?w=480&amp;ssl=1 480w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/pele.jpg?resize=300%2C213&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-812\" class=\"wp-caption-text\">El d\u00eda que mi esposo y yo conoc\u00edmos a Pel\u00e9<\/figcaption><\/figure>\n<p>No ten\u00eda la menor idea de c\u00f3mo el f\u00fatbol y sus mundiales iban a ser protagonistas por el resto de mis d\u00edas.<\/p>\n<p>Para esa \u00e9poca ya sab\u00eda que mi pap\u00e1 hab\u00eda llegado de Argentina a Colombia como jugador profesional de f\u00fatbol. Las sobremesas de las comidas familiares muchas veces giraban en torno a an\u00e9cdotas divertid\u00edsimas de sus \u00e9pocas futbol\u00edsticas. Eran historias tan bizarras que parec\u00edan productor de su imaginaci\u00f3n; pero eran reales.<\/p>\n<p>Varias veces nos cont\u00f3 del resultado de un encuentro en 1958 entre su equipo, el Atl\u00e9tico de Bucaramanga contra el Deportes Caldas, en el que un defensa del Bucaramanga, Orlando &#8220;El Choclo&#8221; Mart\u00ednez, logr\u00f3 un resultado digno del libro de r\u00e9cords Guiness: meti\u00f3 3 autogoles en el mismo partido. A pesar de la debacle, El Bucaramanga gan\u00f3 4 a 3.<\/p>\n<p>Recuerdo las tardes de domingo; la ilusi\u00f3n de ir a la cancha a ver jugar a su equipo; la frustraci\u00f3n cuando pap\u00e1 se convirti\u00f3 en su director t\u00e9cnico. Recuerdo el entusiasmo de nuestro viaje en familia para ir a los mundiales de f\u00fatbol de Argentina, Espa\u00f1a, y Estados Unidos. Y si tuviese que escoger algunos de los momentos m\u00e1s felices de mi vida; entre los cinco primeros figura nuestra celebraci\u00f3n en Buenos Aires cuando Argentina gan\u00f3 la final del mundial del 78.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-808 size-large\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?resize=930%2C609&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"930\" height=\"609\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?resize=1024%2C671&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?resize=300%2C197&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?resize=768%2C504&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?resize=1920%2C1259&amp;ssl=1 1920w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?w=1860&amp;ssl=1 1860w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/argMundial78.jpg?w=2790&amp;ssl=1 2790w\" sizes=\"auto, (max-width: 930px) 100vw, 930px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En mi casa se sigue viviendo el f\u00fatbol con intensidad. En un televisor de la casa se ve f\u00fatbol y en el otro las noticias. Cuando mi hijo est\u00e1 en casa compite on-line con jugadores en cualquier parte del mundo con los videojuegos de FIFA. Mi esposo compra abonos en el nuevo y moderno estadio donde juega el Atlanta United; un equipo que se form\u00f3 hace menos de dos a\u00f1os y que ya ha roto records de asistencia a nivel mundial. \u00a1C\u00f3mo culparlo cuando viajo a Atlanta a visitarlo el fin de semana y el domingo se va con sus amigos a f\u00fatbol!<\/p>\n<p>Y es que desde peque\u00f1a, el f\u00fatbol es parte de mi formaci\u00f3n, sin propon\u00e9rselo, mi pap\u00e1 aplic\u00f3 todos sus talentos deportivos en su rol de padre. En much\u00edsimas oportunidades yo sent\u00ed que a mi hermano y a m\u00ed nos trataba como jugadores en una competencia que no pod\u00edamos perder. Ten\u00edamos que ser ganadores de la vida.<\/p>\n<p>En largas charlas que parec\u00edan &#8220;t\u00e9cnicas&#8221; nos inculc\u00f3 esos valores que afianz\u00f3 en su vida deportiva: la disciplina, la persistencia, el respeto a las reglas, y al otro sin importar su raza o su condici\u00f3n social; nunca resignarnos; nos ense\u00f1\u00f3 a dise\u00f1ar estrategias, a lidiar con los fracasos y las derrotas y tambi\u00e9n a tener muy claro nuestros objetivos, nuestros sue\u00f1os y metas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_813\" aria-describedby=\"caption-attachment-813\" style=\"width: 930px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-813 size-large\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?resize=930%2C599&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"930\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?resize=1024%2C659&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?resize=300%2C193&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?resize=768%2C494&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.patriciajaniot.news\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/atlBucara.jpg?w=1100&amp;ssl=1 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 930px) 100vw, 930px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-813\" class=\"wp-caption-text\">Mi padre, Roberto Pablo Janiot, con su equipo el Atl\u00e9tico Bucaramanga (1957)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El f\u00fatbol tiene ese poder transformador. Es una herramienta de desarollo que quisimos aplicar a ni\u00f1os de escasos recursos y sin mayores posibilidades de progreso en la fundaci\u00f3n Colombianitos que tengo el orgullo de presidir desde su junta directiva.<\/p>\n<p>Por tercera vez un grupo de Colombianitos asistir\u00e1 a un mundial de f\u00fatbol representando a mi pa\u00eds en la competencia del f\u00fatbol para la esperanza; el torneo de entidades sociales que la FIFA organiza en paralelo al mundial.<\/p>\n<p>Por eso y mucho m\u00e1s estoy lista para vivir de nuevo la ceremonia del mundial de f\u00fatbol; esa fiebre que hace que en casa nos arrebatemos el mejor lugar frente al televisor. No veo la hora en la que mi esposo y mi hermano dejen de lado su rivalidad constante entre River y Boca y se fundan en un abrazo por alg\u00fan gol de Colombia o Argentina. Mis hijos y yo tambi\u00e9n celebraremos por partida doble; llevamos el f\u00fatbol en las venas y las dos selecciones en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Es esa magia de la fiesta mundialista que me remonta a mis mejores recuerdos de infancia y que se repiten en la nueva generaci\u00f3n de la familia. No importa que cada vez tengamos que esperar otros cuatro a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay recuerdos de infancia que quedan grabados para siempre. Si escarbo bien en la memoria, las primeras im\u00e1genes que descubro en mi ni\u00f1ez son en blanco y negro. Mi familia sentada expectante frente al televisor en medio de la euforia y la tensi\u00f3n. Mi padre concentrado, comentando con alg\u00fan amigo, cada jugada. 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